Düsseldorf: Palacio de Benrath

Un sitio que me encanta visitar de Düsseldorf es el Palacio de Benrath, especialmente en primavera y verano. Desde que me vine a vivir a Düsseldorf, lo he visitado en unas cuatro o cinco ocasiones, y creo que cada vez me gusta más.

Además, Benrath está muy cerquita de donde nosotros vivimos, a sólo unos 20 o 30 minutos del centro de Düsseldorf, en el metro U71.

Un ganso nadando tranquilamente por el estanque del Palacio de Benrath.
¡Gracias, Lily, por esta foto tan bonita!

¡Me relaja muchísimo ese lugar! No sé si es por la calma que transmite el edificio rosa, el estanque que hay delante, lleno de patitos y cisnes, o los impresionantes jardines, ideales para pasear o sentarse a relajarse y escuchar cantar a los pajaritos.

Pero no sólo es ideal para visitar en un día cualquiera, en el Palacio de Benrath también se celebran bodas y eventos especiales. Todos los años a mediados de julio (este año 2019, la noche del 13 de julio) hay un festival al aire libre por la noche, donde el recinto se llena de luces y toca la orquesta sinfónica de Düsseldorf. ¡El evento concluye con fuegos artificiales!

Cinco amigas frente al palacio de Benrath.
Marta invitó a sus amigas a pasar unos días, así que las llevé al Palacio de excursión.

Historia del Palacio

En el lugar que ahora ocupa el Palacio de Benrath, antes estaba la residencia de Jan Wellem (quien convirtió Düsseldorf en una ciudad independiente de Colonia, cuya estatua podréis ver en la Plaza del Ayuntamiento de Düsseldorf). Esta se destruyó para construir el palacio actual, aunque todavía se conservan los cuadros de la familia, que están expuestos en los salones.

El palacio que vemos hoy día fue erigido un siglo más tarde, para Karl Theodor, príncipe elector de Palatinado y Baviera en el siglo XVIII, como residencia de verano. Fue diseñado por un arquitecto francés, llamado Nicolas de Pigage. Por aquel entonces, era costumbre que los arquitectos se quedasen a vivir en la zona un tiempo después de haber terminado el edificio, para poder así participar en futuras remodelaciones.

Aquí estoy en el exterior del Palacio de Benrath.
Me llaman mucho la atención los colores del edificio: rosa, gris y blanco.
¿No os recuerda a una tarta?

Visita al palacio

Edificios laterales

El recinto del Palacio de Benrath consta de cinco edificios, todos unidos entre sí por varios túneles, porque a los nobles no les gustaba que les diese el sol. En el centro está el palacio en sí. A ambos lados están las caballerizas y las residencias de los sirvientes.

Aquí estoy entrando al recinto.

Al lado derecho, justo a la entrada al recinto, en una de las antiguas casas de los sirvientes, están ahora los baños (gratuitos, por cierto) y la tienda de recuerdos. También aquí se pueden comprar las entradas al edificio principal del palacio.

Fuente y estanque del Palacio de Benrath, visto desde el otro lado del estanque.

Justo enfrente, al otro lado del palacio, en un edificio idéntico, está la cafetería.

Los otros edificios son el Museo de Jardinería (Museum für Gartenkunst), el Gabinete de Porcelana (Porcellankabinet) y el Naturkundemuseum.

Edificio principal del palacio

Tengo que haceros una pequeña advertencia: no se puede entrar al palacio por cuenta propia, sino sólo en un tour guiado. Generalmente te meten en un grupo grande, y sólo dan la información en alemán y en inglés. Aún así, toda la información que nos dieron fue muy interesante, y me gustó mucho.

Se pueden reservar por internet, en esta página. Se pueden combinar la visita guiada al palacio con las de los otros museos del recinto. Esta entrada combinada cuesta unos 14 euros.

Me llamó la atención que, al entrar, había que ponerse unas zapatillas para no dañar el suelo de mármol. A mí no me hacía falta, supongo que tiene sus ventajas tener patitas de peluche.

Salón a la entrada del palacio de Benrath.
¡Así estaba el suelo tan brillante!

En la antigua entrada está el salón más grande del palacio, que tiene unos ventanales que dan al estanque delantero (el que vemos antes de entrar). Desde ahí, aunque no vayas a entrar al palacio, se puede ver muy bien el interior. Esta sala tiene en sus cuatro esquinas representaciones de los cuatro elementos.

El salón de baile tiene también enormes ventanales que dan al jardín, y al estanque. ¡Imagina lo bonitos que tenían que ser los bailes al atardecer! En el techo hay una cúpula, donde, durante los bailes, se ponían los músicos para tocar. ¡Así, la gente se quedaba impresionada, porque sabía de dónde venía la música!

Cúpula del salón de baile del Palacio de Benrath.
Ahí arriba, en la cúpula, es donde tocaban los músicos.

A ambos lados del salón de baile hay otros dos salones más grandes. Eran dos comedores. ¿Por qué alguien necesitaría dos comedores?

Salón del interior del palacio de Benrath.
Este era uno de los comedores.

En el primer piso estaban las habitaciones. Una de ellas está inspirada en Asia. Sin embargo, el arquitecto nunca había estado allí, así que no sabía muy bien cómo era la estética que se llevaba. ¡Los animales le salieron un tanto desproporcionados! Esto, al parecer, no es algo tan extraño, ya vimos una situación parecida en la Chilehaus de Hamburgo, con los animales que no deberían estar ahí, o en Nikko, con los elefantes imaginados del templo Toshogu. Por desgracia, no se podía pasar a esta habitación.

En el pasillo que conecta todas las habitaciones están expuestos los ya mencionados cuadros de la familia de Jan Wellem.

Jardines del palacio

A diferencia del interior del palacio, los jardines de Benrath son gratuitos. Puedes ir a pasear cuando quieras, y es muy agradable. ¡Lo recomiendo incluso más que visitar el interior!

A la salida del salón de baile al jardín encontramos varias estatuas griegas. La más llamativa es la de Pan, con su flauta.

Vista del jardín de Benrath, con las estatuas griegas a ambos lados.
¡Qué bonito era el jardín! La estatua de Pan está a la derecha.

A los pies de las escaleras empieza un enorme y alargado estanque, menos profundo que el delantero pero, en mi opinión, mucho más bonito. En él a veces se pueden ver no sólo patos, sino también otras aves acuáticas, como garzas. ¡Tuvimos la suerte de ver una!

Garza en el estanque de los jardines de Benrath.
¡Ahí estaba la garza, pensando si meterse o no en el agua!

A ambos lados (como veis, en el barroco gustaba mucho la simetría) hay largos paseos con hileras de árboles. Hay también fuentes distribuidas por todo el parque.

Una curiosidad sobre los jardines es que se hicieron en una zona con mucho bosque. En lugar de eliminarlo para dejarlo todo como un enorme jardín ordenado, decidieron dejar parte del bosque. Así los nobles podían ir de caza prácticamente sin salir de casa.

Naturaleza salvaje en el riachuelo que cruza el parque de Benrath.
Cuando digo bosque, digo bosque de verdad. Con toda su maleza.

Y precisamente la zona más boscosa tiene un caminito paralelo a un riachuelo, al fondo de los jardines. Este camino, sorprendentemente, tiene una…

Salida al Rin

Esto lo descubrí en mi última visita al palacio. ¡No sabía que los jardines tenían salida al Rin! El camino nos lleva, cruzando la calle, a una de sus playas, donde en primavera y verano hay gente en piragua o tomando el sol.

También hay un Biergarten, un restaurante-cervecería, con una terraza muy bonita. Para mi gusto, era un poquito caro, así que yo me conformé con un picnic en la playa. De postre, nosotros encontramos un puesto con fresas y cerezas de granjas locales. Se reconoce fácilmente, ¡es una fresa gigante! Los puestos así sólo se montan en primavera y verano, cuando estas frutas están de temporada, y los he visto también en otras ciudades, como Berlín.

Una playa del Rin, con una hilera de piraguas.
¡Un día me encantaría montar en piragua!

Y hablando del Rin y sus playas, ¡tened mucho cuidado! Las corrientes son muy fuertes, así que yo no me atrevería a bañarme.
Es muy habitual hacer una barbacoa en la playa. Eso sí, tened en cuenta que sólo podéis encender el fuego en las zonas con arena. Un consejo personal es meter una neverita con las bebidas en el río. Así, se mantienen frías. Pero ¡cuidado! No se os vaya a llevar la corriente las cervezas. Y por supuesto, por favor, llevaos después la basura. ¡No me seáis cochinos! No os preocupéis, hay suficientes cubos de basura en la zona.

Una playa del Rin, con una hilera de piraguas.
¿No es ideal para relajarse?

¡Y aquí concluimos nuestra excursión de hoy! El palacio de Benrath es una muy buena opción para pasar una mañana de fin de semana, para terminar con un picnic en la playa.

Espero que os haya gustado mi experiencia. ¡Contadme si algún día visitáis el palacio de Benrath!
Próximamente os traeré un artículo sobre un castillo muy chulo. ¡Pero no os diré cuál! ¡Será una sorpresa!

Aquí estoy sentada en el césped del jardín de Benrath.
Aquí me despido, mientras tomo el sol en los jardines de Benrath.
¡Hasta la próxima!

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