Tenerife

Chicos, me he tomado unas largas vacaciones, en las que me he dedicado más a vaguear que a hacer mi trabajo. Es lo malo de ser bloggera, ¡una no tiene horarios, y no se organiza! Pero no os preocupéis, que ya he vuelto con más aventuras de viaje.

Como muchos ya sabéis, en febrero estuve de viaje en Tenerife, en las Islas Canarias. ¡Ya me hacían falta unas vacaciones semi-tropicales de sol, playa y palmeritas! La isla me ha encantado, y estoy deseando volver algún día para ver todo lo que me ha faltado. Especialmente el Teide, ya que la semana anterior a mi viaje hubo unas fuertes tormentas de nieve (¡cuesta imaginarlo!), y las carreteras de subida al volcán aún seguían cortadas. Recorrí la isla todo lo que pude, aún sabiendo que no me iba a dar tiempo a verlo todo, porque ¡cuatro días es muy poco tiempo!

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¡Al rico plátano de Canarias!

 Comencé mi ruta por Puerto de la Cruz, donde tenía el hotel, una de las ciudades turísticas más conocidas de Tenerife. Como en la mayoría de las ciudades de Tenerife, el centro histórico de la ciudad tiene un precioso estilo colonial, que recuerda al de muchas ciudades de América. ¡Daba la impresión de estar en el Caribe! Además, sus playas son de las más bonitas que he visto, especialmente el conjunto de Playa Jardín, formado por tres playas de bandera azul, rodeadas de preciosos jardines. ¿Sabíais que la mayoría de las playas de Tenerife son de arena negra? Esto es porque están formadas por sedimentos de roca volcánica. Merece también la pena visitar el Jardín Botánico, donde podemos ver árboles y plantas de todo el mundo, además de muchas plantas típicas de Canarias. Como las Islas Canarias son volcánicas, tienen una flora muy particular, ¡hay muchas especies de plantas que sólo crecen aquí!  Una de ellas es un árbol llamado “drago“, del que hablaré un poco más adelante.

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¡Mirad qué vistas más preciosas teníamos desde el hotel! El Teide todavía estava nevado.

Sin embargo, lo más conocido de Puerto de la Cruz es, sin duda, el Loro Parque. Dicen que es el zoo número 1 de Europa, ¡y el 2º de todo el mundo! Para visitarlo hace falta un día entero. ¡Es enorme! Y hay toda clase de animales: gorilas, tigres, pingüinos… También hay espectáculos con delfines, leones marinos, ¡e incluso orcas! Hay que ir dispuesto a mojarse… Y, por supuesto, hay multitud de aves (de algún sitio tenía que venir el nombre de “Loro Parque”, ¿no?). Me alegró mucho saber que todo el dinero recaudado por el parque está destinado a la conservación de todos estos animales, y que tienen un importante centro de conservación e investigación de loros. ¡Incluso pudimos ver a algunos polluelos recién salidos del nido!

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Tengo muchísimas fotos de animales en el Loro Parque, pero si me pongo a añadirlas, ¡lleno el artículo entero! Eso sí, pondré unas cuantas en mi página de facebook.

Cerca de Puerto de la Cruz hay un pequeño pueblo llamado Icod de los Vinos, muy conocido por su Drago Milenario. El drago es un árbol muy curioso, que sólo se encuentra en Canarias. El que hay en Icod es el más antiguo que se conoce. Aunque lo llaman “milenario”, en realidad se calcula que tiene unos 800 años. ¡Y es enorme! Se encuentra en un parque botánico, junto con otras especies de plantas endémicas, aunque, para mi gusto, se ve mucho mejor desde la Plaza de la Iglesia de San Marcos.

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¡Qué árbol tan enorme!

 Uno de los pueblos que más me ha llamado la atención es La Orotava. Si ya os comentaba antes que el estilo colonial recordaba a muchas ciudades de América, ¡aquí sí que parecía estar inmersa en la película  “Piratas del Caribe”! En La Orotava hay varios edificios del siglo XVII que se conservan casi tal cual en la actualidad. Me llamó especialmente la atención la Casa de los Balcones, un edificio precioso, con un patio interior que actualmente hace de centro de artesanía tradicional. Hablando de balcones, también merece la pena visitar, aunque sea por fuera, la Casa Lercaro, un poco del mismo estilo, con unos preciosos balcones de madera tallada en su fachada. Y si os gusta el estilo colonial y colorido, tendréis que echarle un vistazo al Ayuntamiento y al Liceo Taoro, un impresionante edificio ¡completamente rojo!

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Por si alguien pensaba comentarlo, sí, estoy algo desenfocada. ¡Pero el fondo merece más la pena!

Una ciudad imprescindible de visitar en Tenerife es San Cristóbal de la Laguna, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, por ser la primera ciudad colonial española sin murallas. ¡El trazado original de la ciudad se mantiene aún desde el siglo XV! Fue, además, la primera capital de Tenerife. Y es una importante ciudad universitaria, ya que cuenta con la primera universidad de Canarias, la Universidad de la Laguna. Como ciudad histórica, cuenta con muchísimos edificios antiguos que merece la pena visitar. El Ayuntamiento (¡se construyó en 1511!), la Casa del Corregidor, la de los Capitanes Generales (merece la pena entrar, no sólo por su precioso patio, sino porque también se encuentra aquí la oficina de turismo), el Palacio de Lercaro… Cuenta también con conventos, y varias iglesias, entre ellas la de Nuestra Señora de la Concepción, con su altísima torre, y la Catedral de Nuestra Señora de los Remedios. ¡Hay mucho que ver en esta ciudad!

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De fondo se ve la torre de la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción.

No pudimos detenernos en La Laguna todo el tiempo que nos habría gustado, ya que pretendíamos hacer una ruta bastante larga en muy poco tiempo. ¡Pero eso es una excusa para volver! Después de comer unas deliciosas papas arrugadas con mojo (típicas de Canarias, y a mí me quedan muy ricas), seguimos nuestra ruta hacia Santa Cruz de Tenerife. Es la co-capital de las Islas Canarias, junto con Las Palmas de Gran Canaria, además de un importante puerto. Además de algunos edificios históricos como el Castillo Negro o los restos del Castillo San Cristóbal, del que sólo queda la muralla, ya que fue derribado para ampliar la ciudad, Santa Cruz tiene también algunos edificios de arquitectura moderna, como el Auditorio y el Centro Internacional de Ferias y Congresos. Estos dos últimos fueron diseñados por Santiago Calatrava. ¿A qué os recuerda? Os hablé de él durante mi visita a Valencia.

Tampoco vimos mucho de la ciudad, ya que estuvimos un buen rato tomando el sol en la Playa de las Teresitas. Al contrario que la mayoría de las playas de la isla, la de las Teresitas es de arena blanca. ¿Sabéis por qué? ¡Trajeron la arena del mismísimo Desierto del Sahara!

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Tras terminar de relajarnos en la playa, cogimos el coche y nos dirigimos hacia la punta norte de la isla, recorriendo el montañoso Parque Rural de Anaga. Nos paramos por el camino en varios miradores, porque ¡mirases donde mirases, había unas vistas impresionantes! Podría hacerle fotos a todo, ¡incluso desde el coche! Eso sí, hay que tener mucho cuidado con las curvas, ya que es una zona de carreteras muy estrechas y empinadas. De vez en cuando se veían un par de casitas aisladas en la montaña, y me preguntaba cada cuánto tiempo pasaría por allí el autobús (¿sabíais que en Canarias a los autobuses los llaman “guaguas”?). Al anochecer se levantó una niebla muy espesa, con lo que tuvimos que ir conduciendo muy despacito, por si nos cruzábamos con algún coche de frente. Tengo que reconocer que el bosque, cubierto con aquella bruma, daba un poquito de miedo.

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En la foto de la izquierda estoy en el mirador de Taganana. ¡Hacía tanto viento que Marta tuvo que sujetarme la patita para que no me volase! A la derecha tenemos una vista de la playa de las Teresitas desde un mirador, y el paisaje que se veía desde el coche, al ir subiendo.

Dedicamos otro día a visitar algunos pueblos del sur de la isla. El primero de ellos fue Candelaria. Su nombre se debe a que, según cuenta la leyenda, apareció, unos cien años antes de la conquista española, una estatua de la Virgen de la Candelaria. Los guanches, es decir, los indígenas que habitaban la isla antes de llegar los españoles, recogieron la estatua y la adoraron, poniéndole el nombre de Chaxiraxi. Una copia de la estatua se puede ver en la Cueva Achbinico, donde se encuentra la ahora llamada Ermita de San Blas (¡sí, una ermita en una cueva!). Posteriormente se construyó la enorme Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria. En esta plaza se encuentran también las estatuas de los antiguos reyes guanches de Tenerife. Me puse a investigar un poco sobre los guanches, ya que no se sabe mucho sobre ellos. ¡Eran un pueblo un tanto misterioso! Por el idioma se deduce que pueden estar emparentados con los bereberes del Sahara. Eran buenos nadadores, pero a pesar de vivir en la costa, no construyeron grandes embarcaciones, sino sólamente algunas balsas. Se dedicaban al pastoreo y a la agricultura, y vivían en cuevas y chozas de piedra. Dividieron la isla en nueve reinos o “menceyatos”, de cuyos reyes se pueden ver varias estatuas en la Plaza de la Patrona de Canarias.

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Después de visitar Candelaria fuimos a Güímar. Una de las cosas que más llama la atención de esta zona es la Reserva Natural Malpaís de Güímar, con su precioso paisaje volcánico, formado por el encuentro de la lava con el mar. También estuvimos en la Playa del Puertito, de aguas bastante tranquilas gracias a sus rompeolas y con un precioso y largo paseo marítimo, y en el Parque Etnográfico de las Pirámides.

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El Parque Etnográfico de las Pirámides de Güimar está situado en torno a unas pirámides, de las que no se sabe bien la fecha de construcción, aunque se sospecha que tenían finalidad agrícola. Tiene una exposición muy interesante sobre la expedición de Thor Heyerdahl (la expedición “Kon-Tiki”), quien navegó por el Pacífico en una balsa, e hizo algunos estudios sobre las pirámides a lo largo de todo el mundo (las pirámides mayas en Centroamérica, las de Egipto…). También hay una exposición sobre la Isla de Pascua (Chile) y un Jardín Venenoso, que muestra diferentes plantas venenosas. ¡Qué miedo da tocarlas!

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Dejando atrás Güímar, nos dirigimos en coche hacia la zona de turismo playero por excelencia, formada por la Playa de las Américas y los Cristianos.  Es la zona más cálida de la isla, con lo cual es ideal para bañarse en el mar en cualquier momento del año. ¡El sitio favorito de los alemanes para tomar el sol! Tiene unas playas muy bonitas, y es muy agradable pasear por el paseo marítimo, todo lleno de restaurantes de comida típica. Ideal para comer tranquilamente, echarse una siesta al sol, y después darse un chapuzón en el mar.  Me llamó mucho la atención que, cada vez que alguien quería hablar con nosotros, lo hacía primero en alemán, después en inglés, y tras un par de frases, se daban cuenta de que éramos españoles. ¡Costaba imaginar que estábamos en España! Es lo que tiene el turismo…

Si hubiésemos tenido algo más de tiempo, habríamos pasado por la Costa de Adeje, para ver sus playas, la reserva natural del Barranco del Infierno, y el parque acuático Siam Park. También me habría gustado hacer una excursión en barco para ver ballenas. ¡Tiene que ser impresionante verlas en su entorno natural! La próxima vez será.

Pero lo que sí pudimos ver al aterdecer, y que realmente merece la pena ver a esta hora del día, es el Acantilado de los Gigantes, situado en Santiago del Teide. ¡La puesta de sol desde el mirador es impresionante! Desde este punto se puede ver a lo lejos, en el horizonte, la isla vecina, La Gomera. Cuenta una leyenda que a veces, más allá de la Gomera, se puede ver la Isla Fantasma de San Borondón. Desde hace siglos se habla de esta isla, e incluso figura en algunos mapas de los siglos XVI y XVII, pero curiosamente, nadie la ha encontrado. Un día está ahí, y por la noche ha desaparecido. ¡Qué misterio!

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Los acantilados tienen hasta 600 metros de altura. ¡Qué imponentes!

Con esta vista de Los Gigantes terminamos nuestra aventura en Tenerife, ¡pero no sin ganas de volver! Esta isla me ha dejado un muy buen sabor de boca, que me ha dejado con ganas de más, además de querer visitar las demás islas: Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote… ¡Todavía hay tantos sitios que ver en Canarias!

Tengo tantos sitios pendientes sobre los que escribir, que no sé por cuál decidirme. ¿Sobre qué queréis que escriba la próxima vez? ¡Os dejo elegir cuál será mi siguiente artículo! Aquí tenéis algunas opciones:

  • Londres
  • París
  • Barcelona
  • Santander
  • Amsterdam
  • Valle del Elqui (Chile)

Dejadme vuestra elección en un comentario, o en mi página de facebook. ¡Intentaré escribirla lo antes posible!

Quiero felicitar también a las ganadoras de la postal de Tenerife, en el sorteo exprés: Laia, María, Marian y la ya veterana Rita. ¡Pronto tendréis vuestra postal en el Buzón!

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